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Los desencuentros de Marisol Espinoza

Vicepresidenta se enfrentó a Castilla, Nadine, Segura y Urresti 

Publicado: 2015-01-22

No es reciente la voz discrepante de Marisol Espinoza con el gobierno. El reglaje del que ha sido víctima es el corolario de una serie de desencuentros que ha tenido con los personajes más representativos del régimen como el exministro de Economía Luis Castilla, la primera dama Nadine Heredia, el ministro del Interior Daniel Urresti y la actual premier Ana Jara. 

El 2012 Marisol Espinoza demostró que no es una más en la bancada de gobierno cuando salió al frente para cuestionar el trato que tuvo el exministro de Economía Luis Miguel Castilla con algunos alcaldes del interior del país, a los que el MEF no atendía en sus requerimientos para financiar las obras en sus pueblos.

“En algunos sectores de ministros piensan que ellos ganaron la elección y se dan el lujo de no atender al pueblo. Al alcalde que viene desde un punto tan distante le dicen en su cara: ‘No te voy a hacer la obra’. Lo he vivido personalmente, si el pueblo está pidiendo esa obra y hay presupuesto ¿por qué no lo considera? Eso hay que corregirlo”, señaló.

NADINE Y JARA

Esta declaración de Marisol Espinoza no cayó nada bien en el gobierno y la primera en hacerlo notar fue Ana Jara, por entonces ministra de la Mujer, quien era la voz de Nadine Heredia en el gobierno.

La hoy premier dijo que “si consideraríamos nosotros que no hubiera una aceptación de ella (Marisol Espinoza) de la forma cómo se administra el Gobierno de su partido, pues tendría que dar un paso al costado”. Estas palabras duras de Ana Jara fueron entendidas como un mensaje de Nadine.

Sin embargo, Espinoza devolvió el puyazo. Al ser consultada sobre el protagonismo de la primera dama, respondió: “Hay que tener cuidado y garantizar que la figura fundamental es la del presidente”.

Aunque parezca frívolo, la aparición de Marisol Espinoza en marzo del año pasado en el programa de Los Simpson con la banda presidencial fue un duro golpe para el ego de Nadine Heredia. Nadie que le robe el show puede tener presencia en el gobierno, eso lo tienen claro quienes trabajan con la primera dama.

MESA DIRECTIVA

El punto más tirante en las relaciones de Marisol Espinoza y la pareja presidencial se dio durante la elección de la mesa directiva del Congreso en julio del 2014. Para la bancada nacionalista la candidata para ocupar la presidencia del Congreso era Espinoza.

Sin embargo, la presidenta del partido Nacionalista, Nadine Heredia, impuso como candidata a la congresista Ana María Solórzano, desconociendo una carta firmada por 22 oficialistas en apoyo a Marisol Espinoza.

Una de las que levantó su voz de protesta ante lo que consideraba una intromisión, fue la congresista Esther Saavedra. “La presidencia del Congreso necesita a alguien que agarre el lugar prestigioso por sus valores, principios y capacidades, no por ser ayayera. Aquí nadie va a venir a ordenarnos”, declaró.

Ante la crisis tuvo que intervenir el presidente Ollanta Humala quien dijo que la candidatura de Marisol Espinoza sería contraproducente con su cargo de vicepresidenta. Finalmente se impuso a Solórzano, sin tomar en cuenta que ello derivaría en una crisis que provocó la renuncia de 6 miembros de la bancada oficialista que luego formaron el bloque “Dignidad y democracia”.

El desencuentro de Marisol Espinoza con la pareja presidencial se hizo evidente durante la sesión solemne en el Congreso para el mensaje del presidente Ollanta Humala por 28 de julio. Las cámaras de TV registraron que durante toda la alocución del presidente Humala, Espinoza ni lo miró, y al momento de retirarse el mandatario saludaba a los congresistas, pero cuando pasó por el lado de la vicepresidenta aceleró el paso y evitó el saludo.

A LA CARGA

Tras las elecciones del 5 de octubre, Marisol Espinoza, cuestionó al Partido Nacionalista presidido por Nadine Heredia. “Creo que siempre un partido político debería participar (…); nos hemos ausentando de las provincias, de los distritos y vas dejando espacios que otros van ocupando”, señaló. Por entonces, la vicepresidenta aseguró que desde julio no se reunía con el mandatario Ollanta Humala.

LEY PULPÍN Y URRESTI

Espinoza tampoco fue ajena a los cuestionamientos a la Ley de empleo juvenil. Cuando el ministro de Economía Alonso Segura, tras la pre-publicación del reglamento de la cuestionada Ley, dijo que oirán sugerencias y evaluarán modificaciones como el pago de utilidades y otros temas para los jóvenes, la vicepresidente dijo mediante un tuit: “Ministro Segura, el reglamento no puede ir por encima de la ley, sería inconstitucional”.

El último de los desencuentros de Marisol Espinoza con miembros del Ejecutivo se suscitó tras uno de los tuit del ministro del Interior Daniel Urresti, quien primero tildó de infiel al ex presidente Alan García Pérez y luego retuiteó un tuit con varias fotos de mujeres ligadas (real o supuestamente) al exmandatario. “Condenable cuando se insulta y se intenta denigrar la honra de varias damas, es una bajeza y una cobardía”, escribió en la misma red social.

Tras conocerse un probable reglaje en su contra por parte de agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), la vicepresidenta escribió en su cuenta de Twitter: “Indignada, repudio estas prácticas delincuenciales y exijo una exhaustiva investigación. Me rehusó a pensar que el gobierno esté detrás de esto”.

La historia de Marisol Espinoza en el gobierno de Ollanta Humala está más cargada de desencuentros que de puntos en común. Cuando se habla de la posible salida de la bancada nacionalista de Sergio Tejada por su rechazo a la Ley Pulpín, no se puede dejar de pensar en la posibilidad que le siga los pasos la vicepresidenta.

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