Yo me quedo en casa

El fútbol, las AFPs y el futuro

Por Eduardo Zegarra

Publicado: 2014-12-02

Estos días son particularmente frustrantes en el debate público nacional. Lo que viene ocurriendo con la Federación Peruana de Fútbol y sus líos internos se ha convertido en el gran tema de debate cotidiano. Me ha tocado subir a varios taxis esta semana y si uno no sabe qué está pasando con Burga y compañía está perdido en el espacio. Lo cierto es que el asunto del fútbol es un tema privado, ¿no?, hasta donde sé se trata de organizaciones privadas que lucran con un deporte bajo un esquema de intereses exclusivamente privados a nivel internacional. Ningún gobierno se mete ni se puede meter con el fútbol, ¿no?. Y ¿no era que el sector privado sabía cómo resolver todos sus problemas por sí sólo? ¿Es tema álgido del debate público lo que pasa con estas entidades privadas?. No nos preocupa tanto que estemos a la cola en educación y salud, y que si hubiera un mundial de educación ni siquiera pre-seleccionamos. Pero matamos por el tema Burga, y tenemos fuertes opiniones de lo que está bien o está mal en el fútbol peruano. ¿Es tan importante el fútbol? ¿Cómo así?. 

En medio de este despelote, se ha iniciado, a raíz de un estudio fundamental de dos profesores de la Universidad del Pacífico, un debate de un asunto mucho más importante y crucial diría yo para nuestra sociedad, que es el tema de la previsión social y el esquema de AFP en el que fuimos embarcados por el neoliberalismo, Fujimori y Boloña en los 1990s (se acuerdan que su promotor, Carlos Boloña, fue luego socio de una AFP?). Bajo el argumento del fracaso del sistema anterior que fue manejado de forma pésima y corrupta por el Estado, nos dijeron que las AFPs serían una solución al problema de las pensiones de los peruanos, y que en eso Chile nos daba línea. Ya han pasado dos décadas, y recién ahora empezamos a ver si el esquema ha funcionado y para quienes.

Lo primero a decir es que el esquema ha funcionado muy bien, pero para las AFPs y los grupos financieros y económicos de las que forman parte. Este sector ha recibido una cantidad extraordinaria de ganancias acumuladas por comisiones en estos 20 años bajo un esquema de muy bajo riesgo y sin mayor esfuerzo o innovación de por medio. Quizás también ha funcionado para un sector minoritario de "aportantes" o mejor dicho "ahorristas obligados" que han ingresado al esquema con capacidad para generar un fondo suficiente amplio como para tener retornos altos y una pensión razonable. Estos son una minoría absoluta, y no se espera que esto mejore mucho con este tipo de enfoque en las próximas dos décadas. Pero ¿quiénes quedan fuera? La gran mayoría de peruanos, es decir, el asunto de las AFPs no fue una solución integral y abarcadora del problema pensionario, fue más bien una forma ingeniosa en que un avispado sector privado aprovechó al Estado y sus leyes para lucrar, sin generar mucho valor y menos, sin atender el interés general de la sociedad de tener un esquema previsional universal, sostenible y equitativo para todos y todas.

Y es que el esquema tiene una falla fundamental de origen. Plantea que, en una sociedad capitalista fragmentada, informal y poco desarrollada como la nuestra, es posible generar un esquema de ahorros privados independientes en base descuentos en planilla que alimente el sistema de pensiones. De arranque, la planilla sólo existe para máximo un 40% de la PEA en el país, y nunca nos dijeron que hacíamos con el 60% restante. Además, nuestra planilla no es muy estable, y tenemos mucha gente que entra y sale de ella (la propia AFP es un "sobrecosto" a la formalización, no?), con lo que una buena parte de los aportes no son estables.

Pero aún más complicado, nadie hizo el cálculo de cuántos de los que aportaban vía planillas podrían terminar realmente generando un fondo que pueda garantizar una pensión digna, por llamarla de algún modo (asumamos como digno algo que pague por lo menos el 65% de nuestro ingreso medio en la década previa a jubilarnos). Así, el esquema de AFP deja de arranque a 60% de la PEA fuera, y luego dentro del 40% "obligado", no puede resolver el problema de una cantidad enorme de gente. Por eso es que hay tanto malestar, y es por eso que el esquema de AFP no fue nunca ni es la forma adecuada de enfrentar el problema previsional de toda nuestra sociedad, que es lo que debemos discutir.

Sin ser experto en el tema pienso que no es posible que el esquema de AFP, ni siquiera reformado o mejor regulado, pueda por sí mismo enfrentar el tema pensionario de nuestra sociedad. No tenemos las condiciones de tener un sector amplio y mayoritario de empleados en planilla y con ingresos suficientemente altos y estables como para darle sentido a eso. Necesitamos otra concepción sobre el tema, y esta no puede ser sólo económica sino también política y ética.

Tenemos que ponernos de acuerdo en que como sociedad necesitamos un sistema de pensiones universal, financiado en forma sostenible por la recaudación tributaria para garantizar una jubilación digna a todos los que trabajan un mínimo de años durante su vida. Ya se han hecho cálculos que con un 2% del PBI podríamos sostener un esquema de esta naturaleza y darle a nuestra sociedad un esquema razonable, civilizado y democrático, pero sobre todo digno y humano. ¿Somos capaces de ponernos de acuerdo en esto?¿Podremos tomar decisiones importantes para el futuro pero sobre todo para el tipo de sociedad que queremos ser?.

Discutamos un poquito más de esto en vez de querer meter cuchara en el lío del fútbol privado que es privado y privado debe quedar, no?.

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